En un entorno caracterizado por la disrupción tecnológica y la competencia global, el éxito de las organizaciones financieras depende cada vez más de su capital humano.
Esta realidad exige que las empresas redefinan sus prácticas de atracción, desarrollo y retención para asegurar una ventaja sostenible.
La transformación digital acelerada ha llevado a una transición de canales físicos a digitales, obligando a las entidades a reconsiderar la composición de sus plantillas.
La elevada demanda de perfiles tecnológicos como especialistas en IA, ciberseguridad y desarrolladores fintech contrasta con una escasez de talento cualificado.
Según estudios recientes, el 89% de las empresas financieras reporta dificultades para cubrir puestos STEM, mientras el desempleo nacional alcanza el 10,29%, casi el doble de la media europea (5,9%).
Sin embargo, la productividad en banca y seguros aumentó un 23,5% en 2024, gracias a la automatización y la optimización de procesos.
Para competir en el mercado, las organizaciones deben identificar y atraer los perfiles clave que impulsan la innovación y la seguridad financiera.
Las titulaciones preferidas incluyen STEAM, ingeniería, ciencias tecnológicas y económicas, así como Administración y Dirección de Empresas.
Diseñar un plan integral de talento requiere equilibrar iniciativas de capacitación, cultura organizacional y tecnología.
Estas iniciativas fortalecen habilidades técnicas y blandas, como liderazgo, comunicación y gestión de tiempos.
Una propuesta de valor sólida diferencia a la organización en un mercado con escasez de talento especializado.
Garantizar oportunidades de crecimiento minimiza la fuga de talento y reduce costes de rotación.
La inversión en modelos híbridos de IA libera a los equipos de tareas repetitivas y fomenta la innovación.
Actualizar constantemente las herramientas tecnológicas y metodologías de trabajo asegura la competitividad.
El envejecimiento de la plantilla exige planificar la sucesión y transferir conocimiento clave antes de la jubilación.
La fuga de talento impacta la reputación y la productividad: cubrir vacantes especializadas puede requerir meses y altos costes.
Las nuevas generaciones valoran autonomía, propósito, sostenibilidad y diversidad, además de incentivos tradicionales.
El 76% de empresas españolas reporta problemas para encontrar talento adecuado en áreas tecnológicas, lo que subraya la urgencia de mejorar las estrategias de atracción.
Más del 51,2% de los CFOs planea aumentar la inversión en formación profesional en 2025, reforzando el compromiso con el desarrollo interno.
La productividad laboral creció un 23,5% en 2024 en banca y seguros, demostrando el impacto positivo de la digitalización y la upskilling.
Potenciar el talento en una organización financiera es un proceso continuo que integra cultura, tecnología y formación.
Al combinar estrategias de desarrollo, atracción y retención, se promueve un entorno de alto rendimiento y compromiso.
Solo a través de un enfoque integral y adaptativo las entidades financieras podrán enfrentar desafíos futuros y mantener el liderazgo en el mercado global.
Referencias