En la era de la banca digital siempre conectada, las entidades financieras buscan métodos avanzados para garantizar la autenticación segura de sus clientes. La biometría, con datos biométricos únicos e irrepetibles, se sitúa a la vanguardia de esta transformación.
La biometría aprovecha características físicas o de comportamiento para identificar y autenticar a las personas. Entre las más comunes figuran huellas dactilares, reconocimiento facial, reconocimiento de voz, escaneo de iris y análisis de patrones de conducta como la firma o el modo de teclear.
Estos datos son intrínsecamente únicos, lo que hace que cualquier intento de suplantación resulte extremadamente complejo comparado con contraseñas o PINs.
Existen varias modalidades que las entidades implementan según sus necesidades y el perfil de riesgo de cada operación.
La biometría bancaria no es ya una tendencia futura, sino una realidad en expansión:
• El 85% de los bancos globales invierte o ha implementado soluciones biométricas.
• Se espera que para 2025, el 90% de las transacciones digitales incluyan algún control biométrico.
• Entidades con autenticación biométrica han reducido el fraude de identidad entre un 40% y un 70%.
• El mercado de biometría en banca crece a un ritmo anual superior al 20% en valor de inversiones.
La integración de biometría con inteligencia artificial para análisis proactivo permitirá anticipar fraudes y ofrecer servicios a la medida de cada usuario. Nuevas normativas como eIDAS 2.0 y refuerzos a PSD2 impulsarán aún más su adopción.
Además, la biometría abre la puerta a experiencias hiper-personalizadas, donde cada interacción bancaria se adapte al perfil único de la persona, desde recomendaciones de productos hasta límites de transacción dinámicos.
Instituciones como BBVA, Santander, CaixaBank y Openbank han liderado la incorporación de biometría en toda Europa. BBVA, pionero en España, implementó escaneo de iris y selfie para alta de cuentas, y activó pagos online con reconocimiento facial, cubriendo los requisitos de SCA de PSD2.
Otro ejemplo es CaixaBank, que permite acceder a cajeros sin tarjeta ni PIN, y utilizar firma biométrica en la app para operaciones de alto valor.
La biometría en la banca representa un salto cualitativo en seguridad y comodidad para usuarios y entidades. A pesar de los retos de privacidad y técnica, su capacidad para ofrecer autenticación rápida y fiable la consolida como la opción predilecta en un entorno digital cada vez más exigente.
Con regulaciones más estrictas y avances en IA, el sector se encamina hacia una banca personalizada, proactiva y segura, donde la identidad única de cada cliente sea el centro de una experiencia financiera superior.
Referencias